La industria automotriz sigue de cerca el conflicto entre Argentina y Brasil, aunque descarta un impacto inmediato
El intercambio de vehículos entre ambos países está respaldado por acuerdos vigentes hasta 2029. Desde el sector sostienen que la integración productiva trasciende las tensiones diplomáticas y no prevén cambios en el comercio ni en las inversiones.
6 Ago, 2026 · 10:58

El intercambio de vehículos entre ambos países está respaldado por acuerdos vigentes hasta 2029. Desde el sector sostienen que la integración productiva trasciende las tensiones diplomáticas y no prevén cambios en el comercio ni en las inversiones.
La escalada del conflicto diplomático entre los gobiernos de Argentina y Brasil generó preocupación en la industria automotriz, uno de los sectores con mayor integración entre ambos países. Sin embargo, empresarios y especialistas coinciden en que los acuerdos comerciales vigentes ofrecen un marco de estabilidad que reduce el riesgo de un impacto inmediato sobre la producción y el comercio de vehículos.
Argentina y Brasil conforman un bloque industrial altamente integrado. Durante 2025, la producción automotriz argentina alcanzó las 490.876 unidades, de las cuales el 57% se destinó a la exportación. Brasil fue el principal destino, al absorber cerca del 65% de esos envíos.
En sentido inverso, el mercado argentino también depende en gran medida de los vehículos brasileños. De los 336.806 autos importados el año pasado, 268.358 provinieron de Brasil, lo que representó el 79% del total.
Un acuerdo que sigue vigente
Desde el sector remarcan que el comercio automotor está regulado por el Acuerdo de Complementación Económica Nº 14 (ACE 14), vigente desde hace más de tres décadas y con plazo de aplicación hasta junio de 2029.
Ese convenio permite el intercambio de vehículos entre ambos países sin aranceles de importación y establece un arancel externo común del 35% para los automóviles provenientes de mercados extrazona.
Representantes de la industria señalaron que la integración productiva desarrollada durante más de 30 años otorga previsibilidad y supera las diferencias políticas coyunturales entre los gobiernos.
Las empresas no prevén cambios
El exministro de Producción Dante Sica consideró que la disputa diplomática no debería alterar el funcionamiento del sector.
Según explicó, tanto el comercio bilateral como los proyectos de inversión continúan respaldados por acuerdos de largo plazo, por lo que las decisiones empresariales no dependen de la relación política del momento entre ambos países.
También sostuvo que el escenario internacional podría incluso abrir nuevas oportunidades para la Argentina, en un contexto en el que Brasil enfrenta tensiones comerciales con Estados Unidos.
Una industria integrada
La mayoría de las terminales automotrices instaladas en Argentina mantienen operaciones productivas en ambos países. Empresas como Toyota, Volkswagen, Renault, General Motors y las marcas que integran Stellantis fabrican vehículos a ambos lados de la frontera e intercambian modelos dentro del bloque regional.
En el caso de Ford, si bien produce vehículos en Argentina para exportarlos a Brasil, la conducción regional de la compañía tiene sede en San Pablo. Otras marcas como Honda, Nissan e Hyundai también concentran buena parte de su producción sudamericana en territorio brasileño.
El desafío de largo plazo
Más allá del conflicto diplomático, el principal objetivo de la industria es avanzar en la actualización del ACE 14 con una proyección que extienda el esquema de integración más allá de 2029.
Mientras tanto, ambos países mantienen acuerdos específicos con terceros mercados. Argentina, por ejemplo, implementó cupos para la importación de vehículos híbridos y eléctricos sin aranceles y un acuerdo para el ingreso de un número limitado de autos desde Estados Unidos. Brasil, por su parte, impulsó mecanismos para favorecer el ensamblaje local de vehículos importados.
Pese a esas herramientas, el grueso del comercio automotor regional continúa desarrollándose dentro del esquema bilateral entre Argentina y Brasil, que concentra la mayor parte de la producción y las ventas del sector.
