Granja Tres Arroyos paralizó una planta histórica y crece la preocupación por los puestos de trabajo
La empresa suspendió hasta nuevo aviso las operaciones de su establecimiento de Capitán Sarmiento y atribuyó la decisión a la falta de suministro eléctrico y problemas operativos. La medida se suma a una serie de cierres, suspensiones y despidos que afectan al grupo.
31 Ago, 2026 · 14:56

La empresa suspendió hasta nuevo aviso las operaciones de su establecimiento de Capitán Sarmiento y atribuyó la decisión a la falta de suministro eléctrico y problemas operativos. La medida se suma a una serie de cierres, suspensiones y despidos que afectan al grupo.
Granja Tres Arroyos paralizó desde este lunes las actividades de su planta de Capitán Sarmiento, en la provincia de Buenos Aires, y dejó a sus trabajadores sin fecha de regreso. La decisión fue comunicada internamente durante el fin de semana y, según el aviso, las operaciones quedaron suspendidas “hasta nuevo aviso” por la falta de suministro eléctrico y otras cuestiones operativas y productivas.
El personal fue instruido a no concurrir a la planta, salvo que sea convocado expresamente por un encargado o supervisor. La medida generó preocupación entre los trabajadores, tanto por la continuidad de la actividad como por el eventual pago de salarios e indemnizaciones.
Según trascendió, además, parte de la maquinaria que pertenecía a empresas contratistas ya habría sido retirada del establecimiento. Entre los equipos mencionados figuran zorras y máquinas utilizadas para el armado de cajas. También se informó que integrantes del directorio habrían retirado pertenencias de sus oficinas y depósitos, aunque la empresa no comunicó oficialmente un cierre definitivo de la planta.
Una crisis que alcanza a varias plantas
La situación de Capitán Sarmiento se suma a una serie de conflictos que durante los últimos meses afectaron a distintas instalaciones de Granja Tres Arroyos.
La empresa había solicitado en diciembre de 2024 la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis ante la Secretaría de Trabajo. Aunque el trámite no llegó a formalizarse a nivel nacional, posteriormente se produjeron cierres, suspensiones y despidos en diferentes establecimientos.
Uno de los casos más importantes fue el cierre de la planta de Tristán Suárez, que derivó en unas 200 desvinculaciones sobre una dotación de 270 trabajadores. También se anunció el cierre de la planta Becar, en Concepción del Uruguay, y el traslado de sus trabajadores a La China, ubicada en las inmediaciones.
En Córdoba, la planta Avex, de Río Cuarto, había detenido sus actividades en julio por una supuesta “parada programada” de dos semanas. Sin embargo, la interrupción se extendió y alcanzó aproximadamente un mes, afectando a unos 350 trabajadores.
Durante agosto, el conflicto llegó además a la planta Pinazo, en Pilar, donde fue suspendido todo el personal. En Wade II, la ex planta de Cresta Roja ubicada en Esteban Echeverría, se registraron paralizaciones vinculadas con reclamos salariales y bloqueos. Wade I, en Ezeiza, funciona con una fuerte reducción de su actividad, mientras que La China permanece cerrada desde fines de mayo.
Despidos y una deuda millonaria
La crisis también tuvo impacto en Concepción del Uruguay. A mediados de agosto, Granja Tres Arroyos desvinculó a 250 trabajadores de esa planta, que cuenta con una dotación cercana a 900 empleados. Los telegramas atribuyeron los despidos a una “grave disminución de trabajo” provocada por circunstancias extraordinarias y ajenas a la empresa.
La Federación de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) cuestionó las desvinculaciones y denunció además atrasos salariales de más de cinco quincenas entre trabajadores de la compañía.
En paralelo, Granja Tres Arroyos negocia con sus acreedores una reestructuración de deuda por u$s350,9 millones. El proceso contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago de hasta siete años y la venta de al menos cinco activos considerados no estratégicos.
Como parte de la búsqueda de liquidez, a comienzos de año la compañía vendió a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) la planta Avex de Río Cuarto, mediante un esquema que contempla el alquiler posterior del establecimiento y una opción de recompra dentro de cuatro años.
La paralización de Capitán Sarmiento vuelve a poner en el centro de la escena la situación financiera y productiva de una de las principales empresas avícolas del país, mientras crece la incertidumbre entre sus trabajadores sobre el futuro de las distintas plantas.
