El riesgo país trepó por encima de los 530 puntos y los bonos argentinos volvieron a teñirse de rojo en medio de un escenario global convulsionado
La escalada de las tasas en Estados Unidos y el salto del petróleo por las tensiones geopolíticas golpearon a los activos locales. El Central aprovechó la rueda para sumar USD 89 millones a sus arcas, mientras las reservas tocaron su nivel más alto en siete años.
20 Ago, 2026 · 18:55

La escalada de las tasas en Estados Unidos y el salto del petróleo por las tensiones geopolíticas golpearon a los activos locales. El Central aprovechó la rueda para sumar USD 89 millones a sus arcas, mientras las reservas tocaron su nivel más alto en siete años.
Nueva jornada de turbulencias para los mercados financieros internacionales, y una vez más, los activos argentinos no fueron la excepción. La montaña rusa que vienen protagonizando los bonos soberanos en dólares tuvo otro capítulo bajista este jueves: los Bonares y Globales cerraron con un retroceso promedio del 0,7%, profundizando las pérdidas acumuladas en agosto, que ya trepan al 5%. El riesgo país, medido por el banco JP Morgan, no hizo más que reflejar ese mal humor y sumó 14 unidades hasta los 532 puntos básicos, después de haber rozado los 535 en el tramo más crítico de la rueda, su nivel más elevado desde mediados de mayo.
El escenario que empuja a la baja a las economías emergentes no es nuevo, pero se recrudece. Los analistas de Mills Capital graficaron con crudeza la tormenta perfecta que afecta a Argentina: «Al riesgo idiosincrático local se le suma el aumento del riesgo global como consecuencia de la guerra en Medio Oriente, la suba del petróleo, el impacto en la inflación global, el conflicto en Ucrania y la escalada de la tasa norteamericana a 30 años, que trepó al 5,3%, niveles que no se veían desde la crisis subprime. Y Japón, con su tasa a 30 años en 4,15%, multiplicó por seis su rendimiento desde fines de 2021».
En otras palabras, el costo del dinero subió para todo el mundo, y Argentina, por su condición de activo de alta sensibilidad, paga el pato con creces. «El mercado, más allá de la continuidad del programa, está diciendo que el costo del dinero subió para todos, y Argentina no es excepción», remarcaron desde la consultora.
Wall Street tampoco ofreció consuelo. El Dow Jones se desplomó 1,3%, el S&P 500 cayó 0,9% y el Nasdaq, el refugio de las tecnológicas, perdió 1%. El desencadenante inmediato fue una nueva promesa del presidente estadounidense Donald Trump de intensificar la presión económica sobre Irán, lo que disparó los precios del crudo y reavivó los miedos inflacionarios. El Brent saltó 2% hasta los USD 93,42 el barril, y el WTI hizo lo propio con un avance del 2,5% hasta los USD 86,53.
En ese contexto, la renta fija argentina no encontró piso. «La deuda soberana hard dollar continuó acumulando pérdidas por factores idiosincrásicos locales», explicó Damián Vlassich, de IOL, quien agregó que el riesgo país alcanzó máximos de tres meses, mientras los ADR en Nueva York operaron con resultados dispares: las energéticas se salvaron, pero el resto no corrió la misma suerte.
Satellogic lideró las caídas con un desplome del 4,2%, seguido por Banco Francés (-3,3%) y Banco Macro (-3,1%). Del otro lado, Bioceres se anotó un 8,5% de suba, Adecoagro trepó 3,6% y Vista Energy avanzó 3,1%. YPF, el termómetro de la industria local, sumó 1,6% y cerró en USD 50,86.
El dólar, encerrado entre la estabilidad y la tensión
Mientras los mercados externos ardían, el tipo de cambio en Argentina siguió su propio libreto: quieto, clavado en los mismos números que hace casi un mes. El dólar mayorista se mantuvo sin variaciones, en $1.497, el mismo valor que el 24 de julio pasado. La divisa comercial anotó en agosto un avance de apenas 12 pesos (0,8%), y en lo que va del año subió 42 pesos (2,9%), muy por debajo de la inflación acumulada del 20%.
«El dólar operó durante toda la jornada con escasas variaciones, dentro de un rango de apenas dos pesos. Rápidamente encontró equilibrio entre $1.497 y $1.498», detalló Francisco Díaz Mayer, de ABC Mercado de Cambios, dejando en claro que el mercado parece haber encontrado un punto de confort, al menos por ahora.
Pero esa calma cambiaria tiene un costo. El economista Gustavo Ber advirtió que las autoridades están desplegando un combo de herramientas para sostener la barrera de los $1.500: «No solo viene dando más espacio a la demanda privada, a través de menores compras del BCRA y mayores coberturas, sino que ello también viene acompañado de una fuerte suba en las tasas en pesos». Y el precio de esa estrategia es la volatilidad, algo que, según Ber, «nunca resulta bienvenido ya que afecta a los agentes económicos».
El Banco Nación mantuvo el dólar minorista en $1.515 para la venta, mientras que el promedio en las entidades financieras fue de $1.517,58. El dólar blue, por su parte, rompió una racha de cuatro jornadas al alza y cayó 10 pesos, hasta los $1.550 para la venta. Los contratos de dólar futuro, en tanto, permanecieron casi congelados, con la posición para fin de agosto en $1.507.
El Central, comprador firme, y las reservas en su punto más alto en siete años
En medio de la turbulencia, el Banco Central aprovechó la oferta de dólares en el mercado mayorista y se llevó USD 89 millones, el 17,7% de lo operado en la rueda. Con esta compra, la entidad que preside Santiago Bausili elevó el promedio diario de agosto a unos USD 30 millones, un número modesto pero suficiente para seguir acumulando.
El resultado más llamativo, sin embargo, llegó por el lado de las reservas internacionales brutas, que crecieron en USD 340 millones y alcanzaron los USD 50.342 millones, su nivel más alto desde el 10 de septiembre de 2019. Fuentes del BCRA confirmaron a Infobae que el incremento responde tanto a las compras oficiales como a la suba de las cotizaciones de los activos que componen el stock, entre ellos el oro, que trepó 0,3% hasta los USD 4.577,20 la onza. «Es el mayor nivel de reservas internacionales de la actual gestión», aseguraron desde el organismo.
El techo para las bandas cambiarias, fijado por el BCRA en $1.867,41, sigue siendo una meta lejana: el dólar mayorista se encuentra a $370,41 de ese límite, es decir, un 24,7% por debajo.
Laura Torres, directora de IMB Capital Quants, puso el foco en el contexto global para explicar el comportamiento de los activos argentinos. Según su análisis, «el mercado financiero global cerró la jornada sumido en un sesgo de aversión al riesgo, reactivado por la combinación de presiones inflacionarias energéticas, retórica monetaria restrictiva y dudas fiscales en Estados Unidos». Las recompras de deuda anunciadas por el Tesoro estadounidense, dijo, no son más que «una solución temporal frente a abultados déficits estructurales».
En definitiva, Argentina navega una vez más en aguas agitadas, con su deuda bajo presión, un riesgo país que no da tregua y un dólar que parece dormir la siesta mientras el resto del mundo se sacude. Por ahora, el Central celebra sus reservas, pero el mercado ya sabe que en el fondo del mar siempre hay una nueva tormenta esperando.
