El consumo de carne vacuna cayó a un mínimo histórico: los argentinos comen casi 5 kilos menos por año
El consumo por habitante se ubicó en 46,3 kilos anuales en julio, el nivel más bajo en más de dos décadas. La faena cayó casi 10% y el mercado interno recibió 163.400 toneladas menos que en el mismo período de 2025.
19 Ago, 2026 · 16:20

El consumo por habitante se ubicó en 46,3 kilos anuales en julio, el nivel más bajo en más de dos décadas. La faena cayó casi 10% y el mercado interno recibió 163.400 toneladas menos que en el mismo período de 2025.
El consumo de carne vacuna en Argentina alcanzó en julio su nivel más bajo en más de 20 años. Según un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo promedio de los últimos 12 meses se ubicó en 46,3 kilos por habitante al año, un 9,4% menos que en julio de 2025, cuando alcanzaba los 51,1 kilos.
La caída representa 4,8 kilos menos de carne por persona en un año y se explica principalmente por una menor disponibilidad de hacienda. Entre enero y julio, el abastecimiento destinado al mercado interno fue de 1,202 millones de toneladas res con hueso, unas 163.400 toneladas menos que durante el mismo período del año pasado, lo que implica una reducción del 12%.
La menor oferta está vinculada con la retracción de la actividad de los frigoríficos. En los primeros siete meses del año se faenaron 7,09 millones de cabezas, un 9,8% menos que en 2025. Son 772.800 animales menos. Si la comparación se realiza con el máximo registrado en 2023, la caída llega al 17,8%.
Menos hacienda disponible y un cambio en el ciclo ganadero
La CICCRA atribuyó parte de la reducción de la faena a un cambio en el ciclo ganadero. Después de varios años de liquidación de rodeos provocada por las sequías, los productores comenzaron a retener vientres para recomponer el stock y aumentar la disponibilidad futura de animales.
La menor producción se refleja tanto en frigoríficos como en carnicerías y supermercados. Sin embargo, el retroceso del consumo interno no responde principalmente a un aumento de las exportaciones. Durante el primer semestre, las ventas externas representaron un incremento relativamente pequeño en relación con la caída de la producción.
Mientras tanto, las exportaciones continúan creciendo. Entre enero y julio se enviaron al exterior 487.200 toneladas res con hueso, un 8,8% más que en el mismo período de 2025. En junio, las ventas externas alcanzaron los USD 427,8 millones, con un precio promedio de USD 7.880 por tonelada.
Estados Unidos gana espacio como destino
Uno de los principales motores de las exportaciones fue Estados Unidos, después de la ampliación del cupo para la carne argentina de 20.000 a 100.000 toneladas anuales. Durante el primer semestre, Argentina envió 54.150 toneladas al mercado estadounidense, un aumento interanual del 193,9%.
Al 3 de agosto ya se había utilizado el 72,5% del cupo permanente, por encima de Australia, Nueva Zelanda y Uruguay. China, en tanto, continúa siendo el principal destino por volumen, aunque perdió participación relativa frente al crecimiento de las ventas a Estados Unidos.
El consultor ganadero Andrés Costamagna sostuvo que el cupo estadounidense podría completarse antes de fin de año debido a la diferencia entre los precios internacionales y los del mercado interno.
El debate sobre el futuro del mercado interno
La menor disponibilidad de carne volvió a instalar la discusión sobre el destino de la producción argentina. Los datos de CICCRA muestran que el retroceso del consumo está estrechamente relacionado con la caída de la faena y no solamente con el crecimiento de las exportaciones.
A largo plazo, algunos especialistas anticipan un cambio en el modelo de abastecimiento. Costamagna planteó que Argentina podría avanzar hacia un esquema similar al de Uruguay: importar carne a precios más bajos para abastecer parte del mercado interno y destinar la producción local a los mercados externos, donde los valores son más elevados.
Las importaciones todavía representan un volumen marginal frente al consumo doméstico, pero comenzaron a crecer. El escenario de precios internacionales elevados podría reforzar el incentivo de los productores y frigoríficos a orientar una mayor proporción de la producción hacia la exportación.
